sábado

La derecha

Esta mañana, al ir a afeitarme, me he dado cuenta del desgraciado acontecimiento. Había perdido el brazo derecho. En el punto exacto donde acababa el hombro y debería haber un brazo, Había un brazo. Solo que no era el mio. Era muy parecido al original sin duda, pero no dejaba de ser una falsificación corpórea. No es que este brazo fuera peor que el que tenia antes, incluso se podría decir que el brazo intruso tenia ciertas ventajas sobre el brazo natal, el brazo de leche. Lo que tenia claro, es que no iba a afeitarme con un brazo desconocido. Quien me aseguraba a mí, que no fuera un brazo, anecdoticamente torpe, o incluso, un brazo homicida. Un mordisco de angustia me subió por la espalda y tomé la decisión de dejarme barba. En la ducha me enjaboné con una pudorosa mano izquierda. Sin embargo, al intentar, con la misma temblorosa zurda,coger la taza de café, la nueva se adelanto desafiante y servilmente acerco la taza ami boca. Venía en son de paz. Durante el resto del dia lo observé de reojo, sus movimientos eran energicos, elegantes y seguros. Desde luego no era mi brazo. El paradero de mi viejo (y entrañable,eso si) brazo dejó de ser un lastre angustioso en mi pecho para convertirse en una sana curiosidad.
Ahora, el brazo derecho se esta convirtiendo en una de mis partes favoritas, ganando terreno rápidamente a otras que creía irreemplazables.
Pensando lo bien, un brazo que no es de uno, hace mas interesante el conocerse a uno mismo.

2 comentarios:

Laura dijo...

Eres raro,pero te echare de menitos.Mucho mucho.En la diferencia esta la distincion.

Rosalía dijo...

jajajajajaja.

los brazos raros, yo a veces tambien tengo uno